sábado, 11 de abril de 2009

¿Qué son los premios anti-Nobel (o IgNobel)?

Cada año, desde 1991, un comité internacional de científicos, coordinado por la dirección de la revista de humor científico “Annals of Improbable Research”, elige a los investigadores que se han destacado por sus contribuciones “ignobles” al avance de la Ciencia. Es decir los anti-Nobel.

Ignoble, en inglés, significa: “innoble, ordinario, de mal gusto o de baja categoría”. El criterio de selección es simple. Los premios están para los “logros que no se pueden ni se deben reproducir”. En un primer vistazo, los Premios Ig Nobel pueden parecer “tontos”, pero tienen un valor más profundo: destacar algunos de los aspectos más extraños de la ciencia y hacer reír. ¿Quién dijo que la ciencia es aburrida?

Si no fuera por los premios “anti-Nobel”, anunciados en Harvard cada año, estudios tan importantes como “tratamiento de un pene atrapado en el cierre de una bragueta”, “la relación entre el plumaje de los pollos y la velocidad de los tornados”, o “la teoría del caos en una copa de champán”, en el que se concluía que las burbujas del champán se formaban y ascendían de un modo absolutamente aleatorio, por lo que no cabía formular ningún patrón, dejando abierto el estudio a otras bebidas gaseosas, pasarían inadvertidos. Sin la voluntad de Marc Abrahams, fundador, las investigaciones científicas más extravagantes del mundo caerían año a año en el más completo olvido.

Estudios tan dispares como “el impacto de la música country en el índice de suicidios” (el investigador, James Gundlach, fue amenazado por aficionados a esta música sureña mientras recogía el premio, aficionados que comenzaron una campaña en Internet en su contra), “la utilización del imán para hacer levitar a las ranas” y “el efecto de la cerveza, el ajo y la crema fría en el apetito de las sanguijuelas” también han recibido su reconocimiento con el galardón.

El biólogo Kees Moeliker debe su premio a un estudio -inédito hasta la fecha- que se refiere al “primer caso de necrofilia homosexual entre patos silvestres”, al conseguir grabar en vídeo, tras un concienzudo seguimiento y a lo largo de un extenso período de tiempo, a un pato ánade azul sodomizando a un macho muerto. O sea, arduo trabajo. La ciencia no es casual…

Abrahams ha creado los premios anti-Nobel con el objetivo de “hacerlos reír en primer lugar para luego reflexionar”. El comité de selección -un grupo que trabaja en la sombra- debe elegir entre unos 5.000 proyectos, según Abrahams. Los ganadores son discretamente contactados antes de la ceremonia para darles la oportunidad de declinar la oferta. Pero son muy pocos lo que se resisten al premio y la mayoría viaja por sus propios medios para recibirlo personalmente.

Los discursos de agradecimiento se limitan a un minuto, y si alguien se pasa de ese tiempo una joven maestra de ceremonias se aproxima al orador y le dice: “Por favor, termine, que me estoy aburriendo”. “Simple, pero se la creen y se marchan”, subrayó Abrahams.

(Mañana, a falta de noticias de los de siempre, publicaremos los últimos IgNobel)

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